domingo, 12 de agosto de 2007

Prensa, mente y maravilla: PMM


Señoras y señores:
Hace algunos años tuve un
encuentro con un libro
extraordinario, usado no sólo
como referencia bibliográfica
sino bibliotecológica:
Printing and the Mind of Man.
El volumen se gesta a partir de una
exhibición de libros importantes
organizada en 1963 en el Museo
Británico. Cuatro años después
es publicado en Inglaetrra
por la prestigiosa Universidad
de Cambridge. Este libro que
ilustra el impacto que
ha tenido la imprenta en la
evolución de la civilización
occidental durante cinco siglos, ha
dado lugar a la creación de la sigla
PMM con la cual se califican los libros
que figuran en este curioso volumen y que
cada tantos años se reedita para agregar
algún libro nuevo que sea considerado PMM.

Ha sido la imprenta el motor
del pensamiento humano
desde que se prepara la
publicación de la Biblia
-a doble columna y a 42 líneas-
de Johannes Gutemberg,
cuyo arte de imprimir con
caracteres móviles está fechado en 1449, año que Gutemberg imprime el Misal de Constanza, hasta la publicación de un artículo en la Revista Científica Nature (25 de abril de 1953) donde James Watson y Francis Crick publicaron el resultado de una investigación -con la valiosa ayuda de Linus Pauling- acerca de la estructura en doble hélice de la molécula del ADN. Esta importante publicación es uno de los PMM del siglo XX.

Volviendo a la Biblia de Gutemberg, es finalmente impresa en Maguncia en 1456 cuando uno de los ayudantes de Gutemberg, Peter Schoeffer, de asocia con el banquero judio Juan Fust, quien le había ofrecido ayuda económica a Gutemberg, aunque después se la niega por falta de avales.
En 1466 y en Strasburgo, Johann Mentelin imprime otra Biblia PMM, una versión en Alto Alemán y es la primera Biblia donde figura el impresor. De algún modo este ejemplar le abre las puertas a la Biblia de Lutero.

Otro PMM es impreso en Subiaco, 1467, y es De Civitate Dei o La Ciudad de Dios de San Agustín.
En 1468 el impresor Peter Schoeffer imprime Institutiones, parte del compendio de leyes romanas que Justiniano I mandó a recopilar; conocido como Corpus Juri Civilis que se divide en Codex Justinianeus, Digesto, Pandectas, Instituciones y Novelas (nuevas leyes). A partir de ahora ya sabemos de donde viene esta famosa palabra.

En Venecia, cuna de impresores,1469, Johannes de Spira imprime Historia Natural de Plinio El Viejo. Mientras tanto, en Roma se imprimen las obras de Virgilio, obras que treinta y dos años después imprimirá bellamente Aldo Manuzio en la misma ciudad de los canales. Haciendo un poco de historia, ese año se casan en Valladolid Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, y en Florencia nace Nicolás Maquiavelo.

Otro PMM nace en Estrasburgo en la imprenta de Mentelin, Confesiones de San Agustín, que de algún modo es la primera publicación de una autobiografía de un santo.

Un gran incunable y PMM que será de suma importancia para la literatura de Occidente, es uno de los juegos de manuscritos que se ha salvado de incendios intencionales y que está en la ciudad de Foligno y en las manos de Johann de Neumeister, quien se empeña hasta los dientes para imprimir la Commedia de Dante Alighieri, que después sería conocida como La Divina Comedia.

En 1472, dos PMM se imprimen para Occidente, la Etimologiae de Isidoro de Sevilla -la Etimologiae es la primera enciclopedia medieval- en la imprenta de Günter Zainer; y en Verona, Johannes Nicolai imprime las técnica militares de Roberto Valturius.

El próximo PMM también lo imprime Zainer en Augsburg, 1473, se trata de La imitación de Cristo de Thomas A. Kempis.

Por aquellos años, nacen ediciones incunables de dos grandes cordobeses universales, los libros del árabe Avicenna Canon Medicinae y los cuadernos de Moses Ben Maimon, llamado también Maimónides.

En 1474 el impresor Antonio Zaroto imprime en Milán Vida y Fábulas de Esopo. (Según Borges, Esopo fue el primer escritor comprometido, ya que Esopo era esclavo y escribía para su dueño, Janto de Samos.) `



En 1475 es impreso Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum de Beda El Venerable,
quien murió mientras traducía al inglés el Evangelio según San Juan.










En 1477,
Dominicus de Lapis
en Bologna, imprime mapas
y rutas de un egipcio. Es la
Cosmographia de Claudius Ptolomeus, aunque el libro ilustrado es de 1478. Cuatro años más tarde, en 1482, Erhard Ratdolt en Venecia, trabaja en la edición de la Elementa Geometriae
de Euclides. La humanidad asiste a su esplendor, es la era del Renacimiento. De 1483 a 1490 Eucharius Silber trabajo en la impresión de los grabados De Architectura de Marcus Vitruvius Pollio. Entre 1484 y 1485, el veneciano Laurentius de Alopa imprime en Florencia las obras de Platón. El año 1485, también en Florencia, el impresor Nicolaus Laurentii imprime De Re Aedificatoria de Leon Battista Alberti.

Cuando siglos después Goethe dice que la arquitectura es música congelada, seguramente habrá estado pensando en Vitruvius, Alberti y Palladio.

En 1485 en Basilea, Michael Wenssler imprime Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino.
En Florencia, entre los años 1488 y 1489, en Florencia un trío de impresores -Bernardus y Nerius Nerlius y Demetrius Damilas- acepta un desafío, editar las Obras de Homero.

También en 1489 y en Florencia, Antonio Miscomini edita Miscellaneorum Centuria Prima de Angelo Ambrocini Poliziano, interlocutor de Lorenzo de Medici y profesor de sus hijos. Poliziano muere en 1494, pero cuatro años después, el famoso impresor Aldo Manuzio le publica sus Obras Completas donde se incluyen los más bellos aforismos en latín y griego.







En 1490 el impresor
Philipus Pincius en
Venecia imprime los
cuadernos de Galeno,
cuyo texto Diomedes
Bonardi lo ha vertido
del griego al latín.



En 1493 se publican
en Barcelona las
primeras cartas y
noticias de Cristobal Colón.

En 1494, en Basel o Basilea,
Johann Bergman von Olpe,
imprime las noticias
más importante de la época:
la destrucción del poder
de los moros en Granada
y la expulsión de los judios
de España.
Aprovecha el mismo
volumen para comentar
las noticias de Christoforus
Columbus
, navegante,
y de Carolus Verardus,
cartógrafo: Epistola in
Lauden Serenissimi
Ferdinandi Hispaniarum
Regis, Betgicae et Regni
Granatae Obsidio,
Victoria et Triunphus.
Et de Insulis in Mare
Indico Nuper Inventis.
Ese mismo año 1494
el serio impresor de la
carta de Columbus,
Johann Bergman, se
presta para la parodia
ya que imprime
Das Narrenschiff
de Sebastian Brant,
(Strasburg, 1457/58 - 1521)
libro que en Italia se
conocería como La
Nave dei Folli (La nave
de los locos o chiflados)
en veladas alusiones a distintas naves
que hicieron historia en la humanidad.
A veces las naves son metafóricas,
como la Nave de San Pedro donde
critica a la Iglesia Católica, y en otros cuadros
la nave es literal, como cuando alude a las naves de Cristóbal Colón
y su banda. Por otro lado, este libro que cuenta el viaje de un barco hacia la tierra de los locos tuvo un éxito inmediato. Esta maravillosa obra narrativa de Brant se compone de 112 cuadros (número que después fue variando en las ediciones posteriores) acompañados cada uno de un grabado, en los que critica los vicios de su época a partir de la denuncia de distintos tipos de estupidez, esta precisa observación, como todos sabemos, ya la había hecho de una manera más generalizada el sabio Salomón cuando dijo que el número de estúpidos era infinito. Dicho sea de paso, con esta obra Brant creó dos nuevos géneros literarios, el bufo y el viajero. Y como si esto fuera poco, ya en el año 1494 en Basilea y de las manos del editor Johann Bergman, nacía un best-seller.

Entre los años 1495 y 1498
los aristócratas de los
impresores venecianos, con
Aldo Manuzio a la cabeza, se
abocan a la edición de libros
clásicos en 1/8 (tamaño
pocket book), empezando
por los cinco tomos en griego
de Aristóteles. Luego sigue
con Aristófanes. Y así
sucesivamente fueron
imprimiendo todos los
autores clásicos dejando
su logo que muestra un
ancla y un delfín,
(Festina lente) es decir,
sin prisa, pero sin pausa,
logo que ha quedado en
los libros de Virgilio, en la
Historia de Heródoto, etc.

Recordamos una vez más que llamamos incunables a los libros que nacieron en la cuna de la imprenta, por esa poética razón sólo los libros impresos antes de diciembre del año 1500 se pueden denominar incunables. Esta rigurosa fecha rige para Europa, no así para Asia, América y Oceanía.

El libro "Printing and the
Mind of Man" que ha sido
motivo de esta conferencia
y que he traducido como
"Prensa, Mente y Maravilla"
-sólo así la sigla PMM
sigue siendo la misma-
no incluye a nuestros
primeros libros americanos.

La primera imprenta llega a la ciudad de México en el año 1535 y Esteban Martín al frente de un modesto taller tipográfico, imprime la Escala Espiritual para llegar al Cielo de San Clímaco. El señor Martín para montar y manejar la maravillosa máquina tuvo la colaboración de un cerrajero, natural de Torino, Antonio Ricardo.

En el año 1584
la imprenta
llega a Lima,
Virreinato
del Perú,
y el
imprescindible
Antonio Ricardo
recibe el
encargo de
los curas de
imprimir la
Pragmática de
los Diez días
del año, con motivo de la reforma del calendario hecha por Gregorio XIII. Ricardo también imprime una Doctrina Cristiana y un Catecismo trilingüe en español, quichua y aymará. Luego también tiene mucho trabajo imprimiendo ordenanzas y cédulas reales para el Reyno de Chile y el Virreinato del Río de la Plata.

Recién en el año 1639 se instala la primera imprenta en New England. El contrato para manejar el taller tipográfico lo gana otro cerrajero. Lo primero que publican los norteamericanos -siempre fieles a sí mismos- es un almanaque.
Por último y para terminar debo agradecer la concurrencia, a los presentes y en especial, a todos los ausentes. Hoy han faltado tantos amigos que si llegaba a faltar uno más, no entraba.-